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Diario del Camino de San Nilo en el Cilento bizantino

Diario del Cammino di San Nilo nel Cilento BizantinoDiario del Cammino di San Nilo nel Cilento Bizantino

La elección del Camino de San Nilo.

Aventura y cultura, inmersión en la tranquilidad, explorar lugares nuevos y conocer gente, vacaciones low cost, adaptarse y dejarse sorprender.

Estas son las palabras clave que me llevaron a descubrir y apreciar el Camino de San Nilo.

La preparación del viaje

Ha pasado un tiempo desde que decidí afrontar el Camino de San Nilo, y ahora que la salida se acerca, me doy cuenta de lo importante que es estar preparado. Durante estas semanas he intentado planificarlo todo hasta el último detalle: al fin y al cabo, recorrer unos 100 km a través del Cilento, en Campania, exige compromiso, y no quiero dejar nada al azar.

Empecé por lo más sencillo: reunir información. Pasé noches enteras en la web oficial del Camino de San Nilo, estudiando cada detalle del recorrido. Descubrí que el trazado está bien señalizado, con flechas rojas y la figura de un monje estilizado, y encontré mapas detallados que me ayudaron a visualizar el itinerario. Las fotos de los paisajes que voy a atravesar, desde los bosques umbríos hasta los acantilados asomados al mar de Palinuro, me llenaron de entusiasmo. Me tranquilizó saber que hay actualizaciones constantes sobre el estado del camino, y decidí comprar también la guía en papel «Il Cammino di San Nilo. 100km in 8 tappe dai monti al mare del Cilento» (El Camino de San Nilo. 100 km en 8 etapas de los montes al mar del Cilento), llena de detalles prácticos, mapas y consejos para cada etapa.

Mediados de julio: contacto con los alojamientos locales

Con toda esta información en la mano, empecé a planificar dónde dormir. Sabía que sería importante tener un lugar seguro para pasar cada noche, sobre todo en la segunda quincena de agosto, cuando el camino está concurrido y las camas pueden escasear. Decidí llamar directamente a los alojamientos: agroturismos, B&B, pequeños hoteles. Cada llamada fue un pequeño viaje de descubrimiento.

La primera llamada fue a un agroturismo de Torraca, el punto de llegada de la primera etapa. Me respondió al otro lado la voz de una señora: «Buenos días, soy la señora Maria. Por desgracia estamos completos, pero si llama al ayuntamiento, tienen a disposición un alojamiento para acoger a los peregrinos. ¡Eso sí, pase igualmente por aquí, que le hago de guía hasta la Capilla de San Fantino y le invito a un café!» Enseguida me sentí acogido. Hablar con esta persona me hizo comprender desde el principio que este camino no sería solo una aventura a través de la naturaleza, sino también un viaje entre la hospitalidad genuina y la cultura cilentana.

Seguí haciendo llamadas, una tras otra. Cada vez que hablaba con alguien, me encontraba apuntando pequeños consejos valiosos: «en esta etapa aprovisiónese de agua, no hay fuentes», «No te pierdas la fiesta de Rofrano, es una ocasión única para sumergirte en nuestras tradiciones», «Estaremos encantados de acoger a los peregrinos en el oratorio». Entendí que tendría que organizarme con flexibilidad para poder participar en alguna sagra o fiesta local, detenerme a disfrutar del lugar, de la gente y de los encuentros con los vecinos.

Al principio opté por dormir en tienda de campaña, en campings o áreas equipadas, pero con semejante acogida no hizo ninguna falta. Preparé un saco de dormir apto para distintas temperaturas y una esterilla aislante, para asegurarme un poco de comodidad sobre superficies irregulares. Lo imaginé como una vuelta a la sencillez, una forma de vivir plenamente la experiencia del camino. Sin embargo, también me preparé para lo peor: metí en la mochila una chaqueta impermeable, ropa térmica y un cubremochilas, porque el tiempo en esas fechas iba a ser imprevisible. Se esperan tormentas los tres primeros días y después un sol abrasador. Estamos preparados para todo.

A primeros de agosto contacté también con la asociación Gazania APS, que promueve el camino y el territorio, para conseguir las credenciales rellenando el formulario de la web; después me llegaron a casa por correo. ¡Ya está todo listo!

Listo para partir

Me impresionó profundamente esta amabilidad, esta apertura hacia quien decide atravesar estos lugares con el espíritu adecuado. Ya me sentía parte de algo más grande, un hilo invisible que une a quien camina con quien acoge.

Las credenciales del peregrino ya están en el bolsillo de mi mochila, listas para recoger los sellos que darán fe de cada etapa completada. ¡Estamos listos!

Con los tracks GPX preparados en el móvil y la guía en papel, aquí tienes la lista de las etapas que voy a recorrer, con la distancia de cada una:

  1. Sapri ➔ Torraca 10,1 km
  2. Torraca ➔ Casaletto Spartano 15,2 km
  3. Casaletto Spartano ➔ Morigerati 9,6 km
  4. Morigerati ➔ Caselle in Pittari 9,8 km
  5. Caselle in Pittari ➔ Rofrano 16,8 km
  6. Rofrano ➔ Montano Antilia 11,9 km
  7. Montano Antilia ➔ San Nazario 15,8 km
  8. San Nazario ➔ Palinuro 15,1 km

El día de la salida está a la vuelta de la esquina, y por fin podré empezar a escribir una nueva página de este diario, a lo largo del sendero del Camino de San Nilo. No sé qué me encontraré, pero siento que será un viaje extraordinario.

Un poco de historia

El Camino de San Nilo es un recorrido que une historia, espiritualidad, naturaleza y tradiciones, siguiendo el viaje del joven Nicola de Rossano Calabro (Rossano, 910 – Túsculo, 26 de septiembre de 1004), que luego se convirtió en San Nilo, hacia su vocación monástica. Este itinerario permite redescubrir antiguos senderos recorridos por los monjes italogriegos, aunque la reconstrucción histórica es compleja por la escasez de fuentes y las transformaciones ocurridas con el tiempo. El Camino de San Nilo pasa por lugares importantes del monacato bizantino y refleja una época en la que Oriente y Occidente vivían un constante intercambio cultural y religioso. El propio San Nilo representa esta fusión, ya que fue una figura influyente en la espiritualidad bizantina, en contacto con importantes autoridades de su tiempo.

San Nilo comenzó su camino en Torraca, donde conoció a San Fantino, hasta llegar a San Nazario, pedanía de San Mauro la Bruca, donde hizo realidad su vocación monástica. Con este camino se recorren los antiguos senderos que también el joven Nicola recorrió para convertirse en monje basiliano.

El recorrido actual abarca el tramo del Cilento meridional, pero existe la perspectiva de ampliarlo entre Rossano y Grottaferrata, dos ciudades clave en la vida del santo. Además, el Camino pretende promover también otras etapas significativas para la cultura monástica medieval, que tuvo un papel fundamental en la formación de la identidad europea.

Los peregrinos de este viaje somos yo, Daniela, Gino y Desirée, de Trekking Cava. ¡Mochila al hombro y en marcha!

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