Un libro revelador, escrito con gran fuerza y lucidez de imágenes por Francesco, un programador de éxito que llega, por la vía más dura y dolorosa de la crisis de identidad, a tomar conciencia de su propia infelicidad y de la necesidad de cambiar. Así se pone en viaje y descubre que está, precisamente, en el camino correcto hacia la felicidad. Un libro que ha cambiado la vida de muchos y que parece llegar a la existencia de las personas cuando más lo necesitan, arrojando luz sobre el sendero que hay que seguir.
El verdadero protagonista, Dean, aparece realmente como un niño inquieto que ansía cada gota de vida con una pasión extrema en busca de la esencia, sin que el conformismo hipócrita que lo rodea llegue a rozarlo. Un puro irreductible.
La verdad es que es un libro que hay que leer, apropiado para todas las edades y, en mi opinión, antes de los veinte años. Leerlo después puede dejar muchos remordimientos.
También es bonita la comunidad que se ha creado en el blog y en Facebook, con un grupo cerrado muy sentido y participativo.

